Halloween vs Todos los Santos. ¿Quién invade a quién?

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Cada año por estas fechas toca escuchar de nuevo a los defensores de “lo nuestro” criticando la importación de esa fiesta “americana” llamada Halloween en detrimento de nuestra tradicional “Día de todos los Santos Difuntos”.

No solo no creo que la segunda vaya en detrimento de la primera pues pasar una noche de juerga el día 31 no quita que los creyentes lleven flores a sus familiares y recen por ellos al día siguiente, sino que el tema de la defensa de “lo nuestro” puede variar mucho dependiendo de en qué momento de la historia empecemos a considerar que algo es “lo nuestro”.

Volvamos un poco atrás en el tiempo: Unos cuantos siglos antes de Cristo había en Europa un tradicional rito anual celta que se celebraba más o menos por donde cae ahora Halloween/Todos los Santos. Más o menos porque no había aun calendario oficial, pero coincidía con lo que ellos consideraban el final del verano por la caída de las horas de Sol e inicio de los días más fríos. Según sus creencias ese día los muertos volvían al mundo de los vivos y sus familias encendían hogueras para guiarles de vuelta a sus casas, pero también intentaban librarse de sus enemigos con calaveras iluminadas y haciendo mucho ruido. ¿Os resulta familiar?

Luego llegaron los calendarios juliano y gregoriano y esta celebración quedó establecida “oficialmente” el 31 de octubre. Así siguió hasta el siglo VII (más o menos, hablo de memoria) cuando un papa decidió que el día que los cristianos habían establecido hacía poco para recogerse y rezar por sus difuntos debía pasar de mayo al 1 de noviembre, para aprovechar su similitud con la fiesta pagana de los muertos y con el tiempo lograr sustituirla por completo.

No es necesario decir que tuvieron éxito casi absoluto, al igual que cuando establecieron la fiesta del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, fecha en la que casualmente los romanos celebraban la fiesta del nacimiento del Sol en la que había grandes comilonas y se intercambiaban regalos…

Un éxito tan abrumador que casi ninguno de nosotros había oído hablar de esa tradición ancestral (europea, sí, y como mínimo 10 siglos más antigua que el día de Todos los Santos) hasta que nos ha llegado  de vuelta su versión actualizada en forma de Halloween.

A pesar de su caída en favor de la nueva festividad católica parece ser que en Irlanda quedó algún reducto de la antigua celebración que viajó a EE.UU. en el siglo XIX y que con el tiempo los americanos modificaron y explotaron comercialmente (como no podía ser de otra manera en EE.UU.), llegando de nuevo a nosotros corregida, aumentada y desposeída de su significado original, quedando únicamente como una noche de diversión tenebrosa.

Así que el que consideres que una de las dos está invadiendo “lo tuyo” depende de la fecha a la que te quieras remontar. Si consideras que “lo tuyo” empieza en el siglo VII y que lo anterior no vale entonces sí, Halloween es una invasión extranjera en toda regla que los americanos han querido poner la noche antes de Todos los Santos para fastidiar. Pero si te remontas solo un siglo atrás entonces Halloween no es más que lo que con mucho esfuerzo un pequeño grupo de irlandeses consiguió salvar de una tradición europea ancestral, teniendo que llevársela a EE.UU. para mantenerla viva de la opresión que sufrió en Europa y consiguiendo que dos siglos después haya podido regresar triunfante a la tierra donde se originó hace unos 25 siglos. Eso sí, americanizada como no puede ser de otra manera tras dos siglos en los que solo ha podido permanecer activa en ese país. Ahora tenemos un montón de siglos por delante para europeizarla de nuevo si queremos.

 

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