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La flor roja con el tallo verde

Tras este parón provocado por la gripe vuelvo con una historia y una canción. Me imagino que una inspiró a la otra, pero no se en que orden ocurrió. No encuentro el lugar donde leí la historia, así que voy a reescribirla con mis propias palabras.

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Muchos adultos pasamos mucho tiempo buscando nuestra creatividad y nuestra iniciativa, que perdimos en algún momento que no sabemos concretar. Hay cursos para recuperarla o incrementarla, hay técnicas, se contrata coaching para fomentarla, etc.

Todo sería mucho más fácil si en el momento en que la creatividad es un rio desbordado y sin límites no nos empeñáramos en acabar con ella. Ese momento es la infancia, la primera infancia, nuestros primeros años de vida. La creatividad viene de serie con el hecho de ser humano. Existe la creencia de que de niños vamos sobrados de ella, y que a medida que crecemos desaparece, de la mano de la curiosidad.

La realidad es bien distinta. Cuando se le ofrece un entorno favorable y se le cuida no solo no disminuye sino que con los años mejora y aumenta. Lo único que hace que desaparezca o disminuya es nuestro empeño en destruirla.

La canción es de 1980, pero poco ha cambiado la situación desde entonces. De la historia no tengo datos.

Canción: Flowes are red, de Harry Chapin.

[youtube]1y5t-dAa6UA[/youtube]

(el usuario que subió el vídeo ha desactivado la opción de enlazarlo directamente desde fuera de youtube, así que he cambiado el vídeo por su enlace)

La historia habla de una niña de tres años que por primera vez iba a asistir a la escuela. Estaba entusiasmada pues todos le habían dicho que allí se hacían cosas muy divertidas.

Una vez en clase y hechas las oportunas presentaciones, la maestra dijo:

– Hoy vamos a dibujar.

A ella le hubiera apetecido más construir unas torres con unos coloridos cubos que podía ver en la estantería, pero tampoco le desagradaba dibujar. Sabía pintar muchas cosas: gatos, perros, casas, caballos, etc., pero mientras ella pensaba en qué iba a dibujar la maestra añadió: «y dibujaremos flores».

Eso no fue ningún problema para ella,  porque le gustaban mucho las flores. Buscó entre todos los colores sus favoritos y empezó a dibujar: flores con tallos morados y pétalos estrellados, flores con tallos de varios colores y pétalos a lunares…

La maestra vio su dibujo y le dijo con gesto de desaprobación:

– Las flores no son así.

Se dirigió a la pizarra y dibujó una flor con el tallo verde y los pétalos rojos. A la niña le gustaba más su flor, pero quería agradar a su maestra, así que arrugó su hoja y en otra dibujó una flor roja con el tallo verde.

Al día siguiente, al entrar a clase, la maestra dijo:

– Hoy haremos figuras con plastilina.

A ella le encantaba la plastilina. De inmediato se puso a hacer un perro con cinco patas que causaba sensación en su casa. Cuando la maestra la vio le dijo: «No, hoy vamos a hacer una serpiente».

Tampoco le pareció mala idea. Ella las hacía muy bien, mejores que las de verdad, porque las suyas tenían una cabeza enorme para que no les costara tanto tragar y un par de patas para no tener que ir todo el día arrastrándose. De nuevo, cuando la maestra pasó a su lado le dijo: «las serpientes no son así». Cogió un trozo de plastilina y mostró a todos como debía hacerse una serpiente de plastilina. La serpiente de la maestra no le parecía tan avanzada como la suya, pero aun así aplastó la suya e hizo una igual que aquel modelo.

Al día siguiente por fin tocaba jugar con los cubos que le habían llamado la atención desde el primer día. Esta vez no se puso a construir, esperó a que la maestra dijera qué es lo que tenían que construir: «casas».

De inmediato se puso manos a la obra. Construyó una casa de tres pisos, pero vio que el segundo le había quedado un poco bajito. «Da igual, pondré un jardín en este piso y no le pondré paredes para que se pueda mirar desde fuera».

«Así no son las casas», escuchó al poco rato. La maestra, como no, tomó una serie de cubos y demostró a todos cómo se construía una casa con cubos.

Esta niña pasó unos años en este colegio, hasta que su familia tuvo que mudarse y sus padres la inscribieron en otro colegio. Su primer día no fue tan alegre como la primera vez. Ahora ya sabía de qué iba aquello. La maestra se presentó y dijo:

– Hoy vamos a hacer un dibujo.

La niña se quedó en su mesa sin hacer nada.

– ¿No quieres dibujar?

– Sí… .

– Y entonces… ¿por qué no dibujas?

– Estoy esperando que usted me diga qué tengo que dibujar.

– Pero yo no voy a decirlo, no se qué es lo que te apetece dibujar.

– ¿Puedo dibujar lo que yo quiera entonces?

– ¡Por supuesto!

Entonces la niña sacó sus lápices de la mochila y dibujó una flor roja con el tallo verde.

8 respuestas a «La flor roja con el tallo verde»

¡Qué bien! tanto tiempo sin recibir comentarios y hoy llegan dos de golpe 🙂
Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios. Conozco el vídeo, y tengo un borrador de una entrada para hablar de él. En cuanto vuelva a tener yo tiempo en lugar de tenerme el tiempo a mi la acabo y la publico. Voy a enlazar la entrada en Twitter, que ahora que empieza el cole es bueno recordar estas cosas…

Qué historia tan genial, muy buena.

La educación es tan prohibitiva a veces, tratando de encasillarnos a todos en el prototipo de «buen estudiante», cuando uno tiene muchas cosas más por explorar.

Un abrazo.

Esta es la sociedad, en la que desgraciadamente, nos ha tocado vivir…
No nos dejan ser libres, nos imponen desde pequeño «todo»: que debemos hacer, que tenemos que decir, como tenemos que pensar… Las niñas juegan con las muñecas y les gusta el rosa, los niños…siempre hay que decir gracias, dar un beso siempre…tienes que estudiar…bla,bla,bla…
Como dice un amigo mío, » intentemos acerca lo que queremos, y no lo que debemos»
Muchas gracias por el post, muy interesante

Y esto es lo quepasa con la mayoría de niños «normales». Imagináos lo mal que lo pasan los niños con «altas capacidades» a los que continuamente se les están cortando las alas. Resultado: 60% de fracaso escolar en los superdotados. Y así va España…
Un Saludo.

Gracias Jose Manuel, efectivamente siguen ocurriendo cosas como estas, y seguirán ocurriendo mientras a los maestros les sigan explicando como enseñar en lugar de como facilitar que aprendan, porque a los niños les entusiasma aprender, pero suelen odiar que les enseñen. Me encanta el vídeo, voy a ponerlo en otra entrada 🙂

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