La Ley de la atracción universal sin mística cuántica

No son pocos los blogs en los que se habla de la ley de la atracción, término que se hizo famoso a través del libro “El secreto”. Es una ley que dice algo así como que lo semejante atrae a lo semejante, y que por tanto tus pensamientos atraen realidades semejantes a ellos, y que lo que tu pienses puede hacer cambiar tu realidad.

Hay una legión de seguidores de este libro y esta ley que la elevan a la categoría de ley suprema universal que lo rige todo en el mundo. Muchos de estos seguidores los son porque tras aplicar sus principios su vida realmente ha mejorado y han logrado acercarse a aquello que deseaban, o incluso lo han conseguido. Otros simplemente se dedican a hacer negocio vendiendo por internet métodos para conseguir la “aplicación en la vida real de la ley de la atracción universal”.

Esa forma de demostrar un enunciado basándose en los resultados (es verdad porque a mi me funciona) es similar a aquel capítulo de Los Simpson en los que Lisa le vende una piedra auyenta-tigres a Homer con el argumento de que funciona porque no hay ningún tigre por allí, o como dice Woody Allen, “como un plátano cada día porque un día comí uno y no me pasó nada”.

Con el permiso de los fervientes seguidores de esta ley universal, y puesto que los resultados obtenidos aplicando otra ley me han demostrado ser similares a los obtenidos aplicando la original, me he permitido crear la “Ley del sentido común para la consecución de objetivos” (pantent pending), que dice que la probabilidad de conseguir un objetivo aumenta considerablemente si se cumplen dos premisas básicas:

  1. Lo deseas de verdad, con todas tus fuerzas
  2. Te pones a hacer algo para conseguirlo

Luego hay un montón de teoremas y corolarios que complementan esta sencilla ley para hacerla más efectiva y aumentar sus probabilidades de éxito, pero estos dos son los principios básicos que la hacen funcionar.

Tanto mi ley como la de la atracción universal tienen serios inconvenientes: las probabilidades de que mañana salgas a la calle y te atropelle un autobús no disminuyen al intentar aplicar ninguna de las dos leyes, por lo que no son garantía de que consigas tus objetivos.

Sin embargo, ambas aumentan considerablemente las probabilidades de que los consigas si no te propones conquistar el mundo esta tarde o viajar pasado mañana a Marte.

La diferencia está en que una se basa únicamente en aquello que tu puedes hacer para conseguirlo mientras la otra necesita de energías ocultas que fluyen por el mundo y de interpretaciones de la física cuántica que hacen ruborizar o morir de risa a partes iguales a los expertos en la materia.

Pongo un ejemplo claro: mi hija mayor se ha encontrado por la calle en los últimos 2 años unos 3 o 4 euros. No ha sido de golpe, ha encontrado una moneda cada vez excepto una vez que encontró dos. La moneda de mayor valor que posee es de 10 céntimos y tiene muchas monedas de 1 céntimo de euro. Explico todo esto para que se vea que los hallazgos han sido muchos, no lo ha encontrado todo en un par de ocasiones.

Ella tiene 6 años y es una niña normal sin ningún tipo de poder especial para detectar céntimos en la calle (al menos que yo sepa, aunque alguna vez he llegado a dudar de esto). Si tu tienes hijos de esa edad puedes preguntarles cuantas monedas han encontrado en el último año en la calle, o tu mismo puedes también preguntártelo.

¿Por qué entonces ella encuentra tantas monedas? Todo empezó un día que encontró una moneda de 10 céntimos y tras entrar en una panadería quiso comprar algo con ella. Compramos lo único a lo que alcanzaba, que era una bolsa de “gusanitos”. Eso le gustó y desde entonces cuando sale a la calle tiene un objetivo claro: ver si encuentra más monedas, no ya para comprar “gusanitos”, sino para juntarlas todas y comprar algo más chulo aun.

Y desde ese día, en que se le metió ese curioso objetivo entre ceja y ceja, raro es el día que volvemos a casa sin alguna moneda, aunque a veces en lugar de moneda es algún tatuaje o pegatina de esas que salen en algunas bolsas de snacks. Tiene una pequeña colección de ellas también. Ha llegado a encontrarlas hasta de excursión por el monte.

Llegados a este punto, tengo dos alternativas para explicar el fenómeno:

  1. La ley de la atracción universal: mi hija desea tanto encontrar monedas que todo el universo se alinea para hacerlas caer allá por donde ella va a pasar.
  2. Ley del sentido común para la consecución de objetivos: las monedas están ahí a la vista de todo el mundo, y lo están independientemente de que mi hija las desee o no, pero lo que el resto de gente no ve, o ve y desprecia porque no considera que tenga valor, ella lo ve y lo aprovecha porque es justo lo que está buscando y está enfocada en encontrarlo.

Y esa es la base de la ley del sentido común para la consecución de objetivos: si deseas algo y estás centrado en conseguirlo, vas a tener las antenas desplegadas de manera que captarás todo aquello que el resto de gente no ve o desprecia, porque para ti será importante. Y las oportunidades existentes en nuestra vida en cada momento son tantas y tan diversas, que ese efecto de desear y centrarse hace que en ocasiones parezca pura magia lo que no es más que “estar a lo que estamos”. Y en la medida en que captes una oportunidad y cambies de rumbo, esa decisión que has tomado te llevará por un camino diferente al que llevabas, que te llevará a captar otras señales que te llevarán a tomar otra decisión y otra y otra, cerrando cada vez más el embudo hacia tu objetivo y por tanto provocando que cada vez sea más probable que aquello que te encuentres en tu camino te lleve a tu objetivo, porque cada vez te moverás más cerca de él.

En ocasiones nuestras decisiones nos alejarán de nuestro objetivo, como elegir el camino equivocado para llegar a un lugar nos puede alejar temporalmente de ese lugar, pero cuando nos damos cuenta y rectificamos volvemos a acercarnos a donde íbamos. La única manera de no acercarse, salvo que te atropelle el autobús, es quedarse parado en un cruce quejándose por no ser capaz de decidirse por tomar ningún camino, o seguir avanzando conscientemente por el camino equivocado mientras dices que en cuanto llegue el momento adecuado ya darás la vuelta.

Realmente, como dice la ley de la atracción, tus pensamientos crean tu realidad, pero en el sentido en que tus pensamientos son los que te llevan a tomar decisiones, y nuestra realidad depende de las decisiones que tomemos en cada momento, pues cada decisión tiene sus consecuencias.

Como podemos ver, ambas leyes parecen cumplirse de manera similar, así que cada cual puede creer en la que quiera. Yo, haciendo caso a Leonardo Da Vinci, que decía que “la simplicidad es la sofisticación definitiva”, he elegido creer en la más simple, y por tanto la más sofisticada. Puesto que una de ellas requiere de fuerzas místicas e interpretaciones de la física cuántica que provocan cortocircuitos en mi cerebro, me quedo con la ley del sentido común, que me resulta más fácil de digerir y asimilar, y que me permite trabajar en los aspectos que son más necesarios para hacerla funcionar: tener objetivos, trabajar por ellos, tomar decisiones.

Así que una vez asumida esa ley, mis primeros objetivos, por encima de cualquier otro objetivo secundario, fueron empezar un proceso de aprendizaje que me permitiera hacer mejor lo más necesario para aplicar esta ley de la manera más efectiva:

  • Centrarme para estar atento a las oportunidades y ser capaz de tomar buenas decisiones.
  • Crear un entorno vital que me permitiera emprender acciones a partir de esas decisiones, y llevar a cabo esas acciones de la manera más efectiva posible.

 Y así empezó mi aprendizaje en todos esos temas de los que os he ido hablando en este blog. Así de simple.

9 Comentarios

  • Interesante. Me ha encantado el ejemplo con la anécdota de tu niña… Lo de que «puedes conseguir cualquier cosa si te lo propones» lo hemos escuchado tantas veces que ha perdido su significado y puede incluso sonar incluso a mala película yanki de deportes . Pero es verdad que a veces las oportunidades de conseguir lo que quieres están ahí si estás preparado para verlas… y tienes que «estar en lo que estás», pero de verdad, para atraparlas. Y, como dices, la mayoría no es a la primera cuando consigues lo que te gustaría, sino a ase de pequeños acercamientos. ¡Intentaré aplicarme el cuento!.

    Un abrazo.

    María

  • Jaume

    ¡Muchas gracias por tu comentrio María! Así es, ese estilo «yanki» que dices lo ocupa todo y hay mensajes valiosos que cogen ese «tufillo» y pierden valor para quien no es muy fan de ese estilo…

    ¡Un abrazo!

  • Encarna

    Se puede decir más alto pero no más claro. Totalmente de acuerdo contigo. Llevo años diciendo lo mismo pero no tan bien expresado. En cualquier experimento sobre el funcionamiento del cerebro, como el del gorila en la cancha de baloncesto, se ve que la motivación y la atención marcan lo que vemos y lo que encontramos. No es nada místico es pura física y química, lo que dices está totalmente demostrado

  • Fantástico post Jaume.

    Soy de los que se sonrojan cuando escucho las maravillas del «poder cuántico» y demás tergiversaciones baratas de la Física Cuántica. Tuve el honor de ser alumno de Cuántica del profesor Bernabeu en la Universitat de Valencia y aún recuerdo la coletilla que más usaba con nosotros:

    «Las ideas claras, y el chocolate espeso».

    No acabo de entender el éxito del libro/tema «El Secreto», cuando su «efectividad» puede no sólo explicarse, sino atribuirse a algo que desde mi punto tiene mucho más mérito que «las conexiones ocultas del Cosmos»: El esfuerzo y la actitud de cada uno de nosotros aderezado con algo de sentido común. Tu ejemplo de tu niña es revelador al respecto.

    Como científico de formación, siempre me he preguntado por qué la gente cree en «cosas misteriosas» cuando no hay pruebas de que tales cosas sean reales. Al final, después de muchos años, he llegado a la conclusión de que hay un rechazo a asumir la responsabilidad de ser libres.

    En otras palabras, es mucho más cómodo (infantil?) esperar de nosotros mismos que «somos especiales», o que el Universo (sustituto freudiano de los padres y de nuestra infancia?) conspira de alguna manera secreta con nosotros para ayudarnos; que reconocer que el trade-off que vamos a sacar de la vida será una combinación impredecible de azar/caos y esfuerzo personal.

    En fin, no me enrollo más. Llegué a este blog a partir del TEDxValencia al enterarme (demasiado tarde) del taller de productividad en la nube, y he acabado descubriendo un nuevo pozo de sentido común; gracias por ello :-).

    Saludos,
    Marcos.

    • Jaume

      Muchas gracias por tu comentario Marcos ¿estarás el 5 en el TEDxValencia?
      Así es, asumir que somos libres y que nuestra vida no tiene por qué tener un sentido da cierto vértigo. Yo creo que evitar ese vértigo está en el origen tanto de esta como de muchas otras creencias.

      • Desgraciadamente me va a ser imposible asistir. Soy amigo de David Pla y la verdad es que lo siento mucho, pero este año no podrá ser. En cualquier caso, si mi agenda cambiase, os avisaría a los dos y nos veríamos.

        Quedo a la espera de que subas tu presentación sobre la productividad en la nube 🙂

  • Adrián

    Que curioso justo esta mañana meditaba sobre el tema y llegue a la misma conclusión, bueno en realidad ya la conocía, pero en fin. Más claro no puede estar, la «Ley de la Atracción» no necesita explicaciones místicas y/o pseudocientificas, las cosas ahí están, es solo de «reprogramar» nuestra mente para ver, captar lo que deseamos, mantenerla enfocada y alerta. Excelente ejemplo el de tu niña, las monedas siempre están en la calle, la única diferencia con la demás gente es que ella va con su objetivo en mente y con el «radar» activado. Todo cambia cuando nos proponemos ver oportunidades en lugar de problemas.

  • Juan

    La ley de la Atracción no tiene nada de místico, sólo hay que saber leer entre lineas y ya está.

    Imagina donde quieres estar/hacer, enfoca tu mente y esfuerzo en esa meta, disfruta del camino hacia ella y antes o después, lo más seguro es que lo consigas y si no… al menos has hecho algo productivo con tu vida.

    Es decir, lo que todo el mundo sabe pero por distintas razones, no hace.

    Me regalaron el libro y vi el documental. Al principio llegue a pensar que eran una especie de secta, pero luego me dí cuenta que simplemente hablan de eso… hacer todo lo posible y confiar en ti mismo para alcanzar metas.

    Es verdad que lo envuelven en un halo mágico que da «cosíca», pero al fin y al cabo no es más que un buen plan de marketing, para poder vender cosas muy obvias.

    Termino haciendo una pequeña desaprobación a Marcos. Cuando dice que no entiende que la gente crea en «cosas misteriosas», cuando no hay pruebas de su existencia. Eso mismo le dijeron a Galileo, Servet y muchos otros en su momento, ¿No te parece?.

  • Fidel

    Hola amigos,yo lo pondre mas sencillo:toda creencia lleva una accion proporcional a lo que quieres conseguir y un tiempo para que llegue.O sea fe con obra en proporcion a lo que se propone.No tengo objecion en cuanto a los enunciados de esta ley de atraccion universal desde el punto de vista de la fisica cuantica,la veo racional pero que quede claro que hay que tomar accion.

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