La selección natural aplicada a objetivos

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Casi cualguier libro que leas sobre productividad hablará de objetivos, y aunque cada uno los tratará a su manera es casi seguro que en todos ellos verás un consejo repetido: anotar tus objetivos a largo plazo para no olvidarlos y tenerlos siempre presentes.

Yo he elegido una forma alternativa para gestionar mis objetivos a largo plazo. El problema de este tipo de objetivos es que aunque pongas mucho cuidado al elegirlos siempre te puedes equivocar. Puede que una preocupación presente en el momento de fijarlos te lleve a dar más relevancia de la que merece a algún tema, o que olvides algo realmente importante para ti.

El largo plazo es muy largo y seguramente se parecerá poco a lo que tu imaginas cuando estás decidiendo objetivos, así que es fácil errar el tiro.

Por ese motivo decidí no anotarlos y someterlos a la selección natural: los realmente válidos sobrevivirán y sufrirán mutaciones que si son válidas los reforzarán y si no los harán extinguirse.

¿Y cómo se consigue eso? Es muy fácil: guardas tus objetivos a largo plazo en tu cabeza.

Nuestro cerebro solo es capaz de recordar algo a largo plazo de dos maneras:

  • Porque le provoca una fuerte emoción, un sentimiento profundo, ya sea agradable o desagradable.
  • Por repetición. Por eso nos seguimos sabiendo la tabla de multiplicar y antes de que aparecieran los teléfonos con agenda nos sabíamos los números de toda nuestra familia y amigos. No es que repetir la tabla del 5 nos emocione, pero a base de repetirla se ha quedado grabada.

Si anotas tus objetivos y los tienes siempre bien visibles logras recordarlos por repetición, independientemente de que logren o no emocionarte. Si los guardas en tu cabeza, en cuanto dejen de emocionarte los irás olvidando, y eso te indicará que no eran unos buenos objetivos.

Cuando das con un objetivo que realmente te emociona, él solito aparece en tu cabeza en el momento en que tienes que tomar una decisión que le afecta. No necesita de recordatorios en el espejo.

Cuando se producen cambios, tu visión sobre tus objetivos variará de diferentes formas, adquiriendo matices nuevos que difícilmente se podrán plasmar en un papel.

Empecé a dejar de anotar objetivos tras darme cuenta de que seguir un objetivo fijo equivocado puede ser más perjudicial que no seguir ningún objetivo en absoluto. Desde entonces, de los tres que tenía anotados solo uno sigue ahi, los otros dos desaparecieron y ahora empieza a formarse uno nuevo, que está en las primeras etapas de su evolución y tendrá que demostrar si es lo suficientemente fuerte para superar la selección natural…

6 Comentarios

  • Muy interesante Jaume!
    Lo cierto es que este concepto me parece mucho más realista que lo que, como bien decís, promulga el material general escrito sobre la materia.
    No descarto que por experiencia los expertos hagan bien en aconsejar fijar objetivos a largo plazo, aún a sabiendas de que no superarán la selección natural, pero tus comentarios al respecto hecha luz sobre algo sumamente objetivo y cierto: que esos objetivos a largo plazo son en realidad tentativos y no deben enfrascarnos en una cruzada a todo o nada si no más bien ser referentes factibles de ser modelados e inclusive abandonados cuando el entorno ya no sea el idóneo.
    De eso se trata, no? de evolucionar y adaptarse.
    Mantener testarudamente y a rajatabla unos objetivos que inicialmente fijaste sin conocer lo que vendría luego, cosa que ocurre en el 99,9% de los casos :), es lo contrario de adaptarse y evolucionar.
    Me quedo con tu comentario y le daré algunas vueltas, sin duda 🙂
    Gracias!
    Un gran saludo,
    Gonzalo.

    • jaume

      Gracias por tu comentario Gonzalo!
      Me alegra de que te deje con ganas de darle vueltas, porque ese es el efecto que me gusta provocar 🙂

  • Muy interesante esta idea. Y muy interesante tu razonamiento. Creo que nunca lo había visto formulado explícitamente.
    En el largo plazo, hay que seguir la voz interior; intentar capturar esa voz interior, sutil, multi-dimensional, en unos pocos objetivos puede hacer más mal que bien, tal como dices. Los objetivos son herramientas y como tales su aplicación es más en el nivel táctico, en el corto plazo, para asegurarse de que construimos los cimientos de los castillos en el aire de nuestras visiones.

    Me gusta mucho también la idea de la selección natural aplicada a los objetivos a largo plazo. El paradigma del ingeniero, el diseño arriba-abajo, es demasiado rígido; no solo para la gestión centralizada de los asuntos sociales y económicos, sino también para la gestión centralizada de nuestras vidas personales.

    Un saludo.

    • jaume

      Así es, pude comprobar que tener los objetivos a la vista es en realizad muy útil para recordarlos, pero no vale para nada si el objetivo no es en realidad tu objetivo, si es el de otro o si lo era pero ya no lo es porque cambiaron tus prioridades. Nuestra cabeza es en ese caso el mejor selector de objetivos, porque olvidará cualquier cosa que lo le emocione y la cambiará por otra sin que nos demos cuenta.

  • Propuesta: no moderes los comentarios. Confía en la gente. No te pongas la venda antes de la herida.
    Otro saludo.

    • jaume

      Muchas gracias!! La verdad es que no me había fijado en que estaban moderados. Migré el blog y así quedó, y como encima tengo desactivados los avisos ni había visto vuestros comentarios. Desactivada moderación 🙂

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