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Productividad

¿Para qué ser productivo?

Es una pregunta muy fácil de responder para unos y bastante dificil para otros. Los unos son los que en un momento dado se han hecho conscientes de que algo falla y de que necesitan mejorar. Los otros no es que trabajen o vivan mejor que los unos, pero no son conscientes de que necesitan cambiar para mejorar. Son los que consideran que es el entorno el que debe cambiar, no ellos.

Supongamos una situación inicial idéntica: Dos personas que trabajan 12 horas sin parar, con gran esfuerzo y dedicación, pero que al final del día hacen balance y ven que todo ese trabajo no ha tenido un gran efecto cuando se traduce en resultados. Uno puede pensar:

«Llevo todo el día trabajando sin parar y apenas he avanzado nada. Tengo que hacer algo para solucionarlo.»

Mientras que el otro puede pensar:

«Llevo todo el día trabajando sin parar y apenas he avanzado nada. No puedo trabajar más, luego ya no puedo hacer más.»

El primero es un buen candidato para empezar a trabajar en su productividad personal. El segundo no lo será hasta que sea consciente, por ejemplo, de que trabajar mucho no equivale a trabajar bien ni a ser productivo. Sin ese paso previo de toma de consciencia no hay mejora posible, pues cualquier intento externo de ofrecerle una mejora tendrá una reacción del tipo «eso me faltaba, ya no puedo con mi trabajo para que vengas con chorradas. ¿Como voy a anotar todo lo que tengo que hacer si ya no tengo tiempo ni de hacerlo?». Es el equivalente a la famosa frase de S.R. Covey «estoy demasiado ocupado conduciendo como para parar a echar gasolina».

Quien se lleve a casa los problemas del trabajo y duerma mal a consecuencia de ello, pero piense que es inevitable, quien aplace una y otra vez sus tareas pero piense que eso es normal, quien olvide lo que tiene que hacer pero no crea que eso se pueda evitar, quien no cumpla con sus compromisos pero eche la culpa a las circunstancias, quien no tenga apenas tiempo de descanso pero crea que eso es normal cuando se tiene tanto para hacer, etc. nunca llegará a plantearse una mejora real de su productividad personal. Pondrá algún parche para trabajar un poco mejor, utilizará alguna nueva herramienta que le hará las cosas un poco más faciles y seguirá procrastinando, durmiendo mal, trabajando mucho, olvidando cosas, y sin obtener grandes resultados.

En mi caso el punto de inflexión ocurrió cuando me vi trabajando entre 12 y 13 horas diarias, restándolas de mis horas de sueño, y encima sin llegar a donde quería llegar. En mi trabajo para mi empresa lo que yo creia importante hacer nunca llegaba a hacerse o se hacía a una velocidad muy muy lenta. En mis proyectos personales el caos era tal que las horas pasaban trabajando sin conseguir nunca lo que yo quería hacer con esas horas.

Llegado este punto tuve que elegir: cambiar algo o abandonar mis proyectos personales, de manera que aunque en mi empresa siguiera con mi frustración por no poder aportar lo que creia que debía aportar, al menos tuviera tiempo de descanso. Para colmo de males mi principal proyecto en mi empresa tenía que ver con una herramienta que supuestamente iba a ayudarnos a aumentar la productividad. No veía con qué cara iba yo a presentarla si yo mismo era el caos y la improductividad en persona.

Entre eso y que mis proyectos peronales realmente me ilusionaban y no me sentía capaz de abandonarlos, elegí la opción de cambiar algo, y empecé a trabajar en mejorar mi productividad. Es un camino sin fin, porque cuando entras en este camino entras en la mejora contínua. No hay un punto en el que dices «ya soy productivo al 100%».

Pero a pesar de tener mucho por mejorar y corregir, en lo que llevo de camino he conseguido muchos avances:

  • Mis proyectos principales en la empresa avanzan mejor.
  • Mis proyectos personales van por buen camino, aunque alguno he tenido que abandonarlo. En este aspecto sí se hizo evidente que intentar poder con todo implicaba no dormir, así que tuve que priorizar y con mucho dolor decir adios a algunos proyectos.
  • Duermo mucho mejor.
  • Cuando no estoy trabajando mi cabeza tampoco está trabajando. Hay excepciones, aun tengo que mejorar en este aspecto.
  • Cuando estoy trabajando mi cabeza está trabajando conmigo.
  • Tengo mejores ideas.
  • Mi trabajo se ha reorientado mucho más a mejorar el futuro que a mantener lo presente.

Si crees que conseguir mejoras en alguno de estos aspectos te ayudaría a vivir y trabajar mejor, entonces ya tienes un buen motivo para responderte a la pregunta ¿para qué ser productivo?.

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