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Tres historias de Steve Jobs

Me ha alegrado tropezar con este vídeo. La «moraleja» de la primera historia es algo que quienes me conocen me habrán oído repetir muchas veces:

Todo lo que te pasa tiene sentido, el problema es que no se lo encuentras hasta que hace un tiempo que ha pasado.

No porque crea en el destino ni en que «todo pasa por algo», sino porque de todo lo que te pasa aprendes, todo te obliga a tomar decisiones, y cuando miras atrás desde donde has llegado ves que incluso los grandes problemas te han hecho llegar a donde estás ahora, y en el futuro los problemas de ahora y las decisiones que tomes respecto a ellos te harán llegar a la situación en la que estarás cuando mires atrás de nuevo, y de nuevo verás que todo tuvo sentido (aunque si hubiera ocurrido de otra manera o hubieras tomado otras decisiones mirarías desde otro punto desde el que todo tendría también sentido ;)).

Otra de sus conclusiones me trae a la memoria una frase que no se dónde leí:

Si tienes absolutamente claro el camino a seguir, entonces no es tu camino, es el de otro que ya ha pasado por ahi.

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El bloqueo por saturación y la técnica Pomodoro

La técnica Pomodoro consiste básicamente en trabajar concentrados en una tarea durante 25 minutos para a continuación hacer un descanso de 5 minutos y seguir con otro bloque de 25 minutos de concentración.

Es una técnica con muchos miles de fans por todo el mundo que aseguran usarla a diario.

Personalmente la uso en momentos de bloqueo, cuando la cantidad de trabajo pendiente es tan elevada que produce en el cerebro ese efecto que yo llamo «bloqueo por saturación» que hace que uno sea incapaz ni de decidir por dónde empezar y que te hace pensar que hagas lo que hagas es tanto lo que hay por hacer que apenas vas a conseguir avanzar en algo de manera significativa.

En esos momentos es cuando he notado que me va bien esta técnica. Elijo una tarea, aunque sea al azar, y le dedico 25 minutos. Tras esto hago un breve descanso y elijo otra tarea a la que dedico 25 minutos más, o bien sigo con la anterior si no la he finalizado.

Esta manera de actuar rompe esa falsa sensación de que no vas a avanzar apenas nada por mucho que hagas y te pone en marcha. Tras dos o tres pomodoros posiblemente ya has cogido el impulso necesario para seguir sin necesidad de medir tiempos. En muchas ocasiones la mayor dificultad para tener un día productivo es empezar en serio a trabajar de manera concentrada, y ese «truco» de forzarte a hacerlo sabiendo que son solo 25 minutos realmente funciona.

Como técnica para el día a día no me gusta: en una jornada de 8 horas, trabajar con pomodoros significa hacer un total de 80 minutos de descanso. Eso es pasar el 16% de la jornada descansando, lo cual si tienes jefe no le va a gustar demasiado y si no tienes jefe puede que no te guste demasiado a ti. Cuando estas dedicado a buscar tiempo en los rincones de tu jornada laboral para aprovecharlo al máximo no es cuestión de dejar ir 10 minutos de cada hora.

Personalmente me basta con parar unos 5 o 10 minutos cada 2 horas para trabajar relajado y mantener la concentración. La mayoría de mis tareas llevan más de esos 25 minutos, y parar cuando las estoy ejecutando perjudica más que ayuda a mi productividad, ya que a la vuelta de la pausa tengo que recuperar mi concentración con la pérdida de tiempo y el extra de esfuerzo que eso conlleva.

En resumen: pomodoro me parece una buena técnica para ponerse a trabajar en dias duros, pero en mi caso no se adapta bien a mi día a día. La dejo para esos momentos puntuales.

Para controlar el tiempo utilizo el temporizador Tea Timer, para Mac. Hay una aplicación específica para trabajar con la técnica Pomodoro, pero este simple timer hace una buena función para uso esporádico y me permite cambiar su configuración muy rápido cuando necesito otro tipo de alarma.